El dato que explica la fragilidad defensiva del Club León
El Club León no solo recibió más goles que el promedio de la Liga MX, también fue un equipo al que le convirtieron con mayor facilidad cada vez que el rival logró encontrar portería.
De acuerdo con los datos defensivos del último torneo, La Fiera recibió 32 goles, mientras que el promedio de la liga fue de 23.28. Es decir, el conjunto esmeralda permitió casi nueve goles más que la media, una diferencia considerable para un equipo que busca volver a competir en los primeros planos.
Lo más preocupante es que el problema no parece estar únicamente en el volumen de llegadas. León recibió 181 tiros a gol, apenas por encima del promedio de la liga, que fue de 169.56. Sin embargo, esa diferencia no explica por sí sola la cantidad de goles recibidos.
Mientras el promedio general marca un gol recibido aproximadamente cada 7.3 tiros, al Club León le anotaron cada 5.6 tiros. En otras palabras, los rivales necesitaron menos intentos para hacerle daño.
Esto apunta a un problema más profundo: la calidad de las oportunidades concedidas, los errores puntuales, la falta de concentración y la poca capacidad para defender zonas de alto riesgo dentro del área.
Además, hay un tramo del partido en el que el equipo sufrió especialmente. Entre el minuto 31 y el 75, León recibió 20 de sus 32 goles, lo que representa el 62.5% del total. El cierre del primer tiempo y buena parte del complemento se convirtieron en los momentos de mayor fragilidad defensiva.
Los periodos más complicados fueron del 31 al 45 y del 46 al 60, ambos con siete goles recibidos. También destaca el lapso del 61 al 75, donde el equipo solo permitió 18 tiros, pero recibió seis goles, una señal clara de que cuando el rival llegó en ese momento, lo hizo con demasiada claridad.
Otro dato interesante es que León no fue un equipo que sufriera demasiado por centros laterales. Recibió 112 centros por izquierda y 113 por derecha, cifras por debajo del promedio de la liga. Esto indica que el problema defensivo no necesariamente estuvo en el volumen de envíos al área, sino en otro tipo de ataques: transiciones, pases interiores, pérdidas en zonas comprometidas o errores cerca de su portería.
En cuanto a recuperación de balón, el equipo tuvo 202 recuperaciones en cancha rival, por debajo del promedio de liga, que fue de 214.33. En cambio, recuperó 647 balones en cancha propia, ligeramente por encima de la media. Este dato refleja a un equipo que defendió más cerca de su arco que del área rival, con poca capacidad para presionar alto y sostenerse lejos de su portería.
El cierre de los partidos también muestra una tendencia clara. Del minuto 76 al 90, León recibió 33 tiros, una de sus cifras más altas por tramo, y registró 139 recuperaciones en cancha propia, su mayor cantidad en todo el partido. Aunque en ese lapso solo recibió cuatro goles, los datos muestran que el equipo terminó muchos encuentros replegado y defendiendo demasiado atrás.
La conclusión es contundente: el Club León no fue únicamente un equipo al que le llegaron más que al resto, sino uno al que le hicieron más daño con menos. La defensa no solo necesita reducir tiros, también necesita evitar que esos disparos sean tan claros.
Si Javier Gandolfi quiere reconstruir a la Fiera desde el orden, el primer gran reto estará en corregir esa fragilidad: defender mejor los momentos críticos, reducir errores cerca del área y lograr que el equipo recupere más lejos de su propia portería.
Porque en el último torneo, cada llegada rival pesó demasiado.
