Cuatro años de La Esmeralda: muy pocos frutos
Para estas fechas, pero de 2021, Grupo Pachuca anunciaba con bombo y platillo la inauguración de La Esmeralda, el complejo que desde entonces ha funcionado como casa club del primer equipo varonil y femenil, así como de sus categorías inferiores.
Ubicado en Lagos de Moreno, Jalisco, cuenta con dos pabellones, uno para el equipo varonil y otro para el femenil, con áreas de servicios médicos, alimentación, gimnasios y oficinas de desarrollo deportivo.
Con la intención de replicar el modelo de Pachuca, los esmeraldas apostaron sus fichas en la cantera, buscando que los refuerzos fueran de casa y que, a largo plazo, se concretaran ventas importantes.
Pero la realidad ha sido distinta: desde aquel año, pocos futbolistas han debutado con el primer equipo y varios más incluso han dejado de jugar profesionalmente.
Óscar Villa y Luis Cervantes sumaron algunos minutos, pero hoy tienen un pie fuera del Club León sin haber tenido protagonismo. Lo mismo ocurre con Víctor Barajas, quien ya milita en la Liga de Expansión con Mineros.
Erick Torres, Román Almanza y Francisco Ortiz continúan en la institución, aunque sin actividad más allá de las fuerzas básicas. Recientemente, y en los últimos cinco minutos del torneo, debutó Fernando Hernández.
También hay excepciones, como Óscar ‘Gato’ García, quien por diversas circunstancias se ha convertido en el portero titular del Club León. Sebastián Santos y Yael Uribe también se han vuelto habituales en las convocatorias.
Sin embargo, La Esmeralda no ha generado los resultados que la familia Martínez esperaba. Salvo el caso de Fidel Ambriz, canterano formado en Santa Ana, no ha habido ventas significativas surgidas del complejo.
Además, en las categorías inferiores los esmeraldas no figuran como uno de los equipos competitivos, salvo la Sub-19 que hace unos meses llegó a una Final.
Ignacio Ambriz ha dejado en claro que apostará por los juveniles, con la intención de formar un grupo de élite que, en un futuro, puedan consolidarse, convertirse en referentes del primer equipo y, eventualmente, representar ingresos para el Club León.
A cuatro años de su apertura, La Esmeralda sigue siendo un proyecto con más promesas que resultados. El potencial está ahí: infraestructura, talento y una directiva convencida de apostar por la cantera.
Pero mientras los debuts sean escasos, las oportunidades limitadas y las ventas inexistentes, la realidad es que el complejo aún está lejos de cumplir su propósito original.
El reto para Ignacio Ambriz y el Club León será transformar esa inversión en un semillero real de futbolistas que sostengan el futuro deportivo y económico de la institución.
